Viajes

Tarde de té en el Alvear Palace Hotel, Bs. As.

Disfruté junto a mis amigas de la Tarde De Té en el Alvear Palace Hotel De Buenos Aires y fue una experiencia inolvidable.

Muchas veces no tengo 100% presente que soy Ingeniera en Administración Hotelera y que mi fascinación por los hoteles y alimentos y bebidas fue el inicio de este camino que ahora me lleva a la pasión por la pastelería y las galletas, específicamente.

El Alvear Palace de Buenos Aires siempre fue un referente en mi carrera, el lugar donde quería hacer pasantías o trabajar algún día si es que me dedicaba a la hotelería para siempre. Pero los caminos cambian y ahora hago galletas todos los días, no tengo horarios rotativos y soy mi propio jefe; pero sigue ahí el estar enamorada de los hoteles, la vida dentro de ellos, su administración, sus restaurantes y servicios.

Cuando fui a Buenos Aires en el 2004 tenía 15 años y no mucho poder de decisión, así que admiré la fachada del hotel, estuve en su lobby y eso fue todo. En mi último viaje fue diferente, y cumplí algo que tenía anotado en mi bucketlist desde que tenía esos 15 años: vivir la experiencia del Afternoon Tea en el Alvear Palace Hotel.

Aprovechando que se acercaba el cumpleaños de Valeria, mi amiga y compañera de viaje, la invité a ella y Daiana la tarde de un lunes a tomar té en el majestuoso hotel. Bueno, Biscotti nos invitó a las tres.

Hice la reservación dos semanas antes para ir el lunes 21 de marzo a las 17h00 a la famosa tarde de té. Llegamos puntuales, maravilladas y encantadas por este enorme palacete y nos acercamos a L’Orangerie, el salón donde se sirve el desayuno, brunch y té del hotel. Un invernadero enorme, con techo alto de vidrio, grandes lámparas y vegetación visible lo que lo hace muy acogedor siendo al mismo tiempo extremadamente lujoso.

Les cuento un poco más sobre este hotel: El Alvear Palace es un hotel de lujo ubicado en la ciudad de Buenos Aires. Se encuentra en la intersección de la calle Ayacucho y la Avenida Alvear, en el selecto barrio de la Recoleta. El hotel fue inaugurado en 1932, luego de casi diez años de diseño y construcción y es desde 2003 Patrimonio Arquitectónico e Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. Su edificio imponente llama la atención a simple vista, y es toda una experiencia visitar su lobby, corredores y salones. Me imagino la maravillosa experiencia que debe ser hospedarse en él.

El té se sirve de lunes a sábados de 16:30 a 19h00 y los domingos de 17h00 a 19h00. El costo aproximado es de 300 a 400 pesos por persona. El día que estuvimos había una promoción especial y el precio fue de no más de USD$25 por persona, lo que me parece apropiado considerando que incluían las copas de espumante.

De acuerdo al menú de la tarde de té esto fue lo que nos servimos:

  • Té de nuestra selección o café o chocolate
  • Scones tibios acompañado de mermeladas naturales de El Bolsón y crema de limón
  • Selección de finger sandwiches
  • Selección de mini chips
  • Bagel de salmón ahumado
  • Variedad de mini pâtisserie y tarteletas frutales
  • Selección de mini gâteaux de nuestro carro Pâtissier
  • Copa de espumante

El té que yo escogí fue el “Blend Alvear”, el té de la casa que rescata la esencia del Alvear Palace Hotel en exóticos aromas y sabores; con hebras de té negro de las hojas más nobles de cada planta, almendras, cítricos del Mediterráneo y pétalos de rosas; mientras que Valeria optó por tomar café y Daiana otra variedad de té, que estuvieron excelentes.

Los finger sandwiches eran tan delicados y sencillos, y al mismo tiempo deliciosos. Realmente me gusta cuando puedes disfrutar de cosas tan simples que no necesitan de muchos ingredientes ni preparaciones elaboradas para resultar ser una delicia.

Los scones estuvieron gloriosos, espero poder algún día lograr que me queden así, y las mermeladas y cremas de limón que los acompañaban eran un manjar.

Las tartaletas y pequeños postres también estuvieron excelentes, todo tan delicado y bien cuidado que daba hasta pena comérselo. Finalmente te sirven el espumante Rosé y la selección de postres del carro Pâtissier, de los cuales escogimos: Mil Hojas de Dulce De Leche y Crema, Tartaleta De Limón y Cheesecake de Chocolate. Cada uno más delicioso que el otro.

Fue una tarde totalmente diferente en nuestras vacaciones, en la que disfrutamos con mis mejores amigas de estar en uno de los mejores hoteles del mundo, comiendo delicioso y bebiendo el té más rico de nuestras vidas, probablemente. Una experiencia inolvidable, pero aquí les cuento la mejor parte de la historia:

Mientras disfrutábamos de nuestras copas de champagne, se acercó la chica que nos atendió toda la tarde con una torta de chocolate y preguntó: ¿Quién es la homenajeada? Y señalamos a Valeria, cuyo cumpleaños era al día siguiente. Ninguna de las tres había mencionado al personal del hotel sobre esta fecha importante, así que suponemos que nos escucharon conversando sobre el tema o cuando brindamos en nombre de Valeria. Esto hace que toda la experiencia de visitar este maravilloso hotel sea más valiosa e inolvidable, por la atención personalizada y dedicada y servicio de su personal. El manager del salón se dio cuenta que no íbamos a poder disfrutar de la torta por lo llenas que estábamos entonces la guardó en una cajita y nos la llevamos a casa para disfrutarla esa noche con nuestros demás amigos.

Les recomiendo esta experiencia si visitan la ciudad de Buenos Aires, les aseguró les va a encantar como a nosotras, y tal vez tienen suerte y les dan una torta de chocolate deliciosa.

En el próximo post les contaré sobre Ninina Bakery, un concurrido lugar en Buenos Aires que me enamoró y quiero compartir con ustedes.

Gracias por leerme, un abrazo

MJ